Al final, al día siguiente sí nevó. Diez minutos de copitos que para mí eran como oro.
Hola a todo el mundo. La verdad es que podría describir esta semana como una de las más agridulces de toda mi vida con contenido buenísimo y malísimo. Tampoco puedo contar mucho de lo que ha pasado, porque tampoco quiero recordarlo, es muy desagradable. Pero estoy mucho mejor que estos días y veremos cómo va... (no, no me ha dejado el novio ni nada, que lo parece. Hola cariño, te quiero jajaja). Ya más adelante os contaré.
Ayer estuve en Roller Disco en Vauxhall. Es una discoteca típica americana donde todo el mundo va con patines y dan vueltas a una pista con muchas luces y sofás. Hay dos salas, un estilo 80's y otro un poco más funk y reggae. Para la gente inepta como la menda, sólo nos quedaba mirar lo que hacían los otros. Vamos, que patinar, patiné poco. ¡Y qué rabia, porque le caí tan bien al de las zapatillas que me dio unos patines con luces en las ruedas! Me dijo que así cuando me cayera, todo el mundo me haría fotos y se reiría de mi (vale). Cuando entrabas a la pista, los responsables, si ibas lento, te echaban, así que sólo pude dar unas 4 o 5 vueltas, eso sí, nunca sola. Hasta que Fra, el novio de mi prima, la empujó y nos caímos al suelo. ¡Vaya porrazo! Eso sí, todos ellos se la pegaron unas 50 veces al minuto y hoy tienen unos moratones y dolores...
Este mediodía nos hemos ido a pasear a Portobello a comprar unas cositas de fruta y verduras y a pasear... ha sido muy agradable. Como un poco de calma en estos días feos. He descubierto que me encanta mirar verduras.
En el colegio, genial como siempre. Mi profesora le va diciendo a todo el mundo lo mismo: "En 5 años, Vanessa será directora de un colegio". Dice que le daré empleo como profesora de inglés, ya que de español no entiende nada. Es genial.
En dos semanas estaré en casa unos días, por fin, no sabéis lo que lo deseo. ¡No pienso en otra cosa que en volver!
¡Hasta pronto, pequeñines!
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